Diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente

Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. Parecen lo mismo, pero no lo son. Y es que aunque la mayoría de los consumidores considera que a partir de la fecha indicada en el envase no se debe consumir ese producto, en el caso de la fecha de consumo preferente sí que se puede consumir sin que eso suponga un riesgo para la salud. A continuación os explicamos por qué:

¿Fecha de caducidad o consumo preferente?

Fecha de caducidad VS. Fecha de consumo preferente

La fecha de caducidad indica cuándo un alimento deja de ser seguro para el consumo desde el punto de vista sanitario. A partir de esa fecha el producto no se debe ingerir. Se utiliza en productos muy perecederos como carnes, pescados, productos al vacío o pasteurizados.
La fecha de consumo preferente, por el contrario, indica hasta qué fecha el alimento mantiene intactas sus propiedades, siempre y cuando el envase no se haya abierto. A partir de esa fecha, el producto empieza a perder algunas de sus cualidades físicas, pero su consumo sigue siendo seguro. Se trata de productos como sopas, legumbres, aceite, productos desecados (pasta, arroz) y productos esterilizados (enlatados), como es el caso de las conservas.

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Las conservas tienen fecha de consumo preferente, no caducidad

Las conservas se someten a un proceso de esterilización que consigue mantener intactas las propiedades de los alimentos durante años, sin necesidad de refrigeración. En el caso de nuestras conservas de bonito, atún o gulas (Arroyabitos), la fecha de consumo preferente va entre 4 y 6 años desde la fecha de producción, dependiendo del producto en cuestión. Se recomienda consumir las conservas dentro de la fecha estipulada, ya que se asegura que todos los nutritientes, como las proteínas, los ácidos grasos Omega 3, vitaminas y otros minerales propios del pescado azul; aunque como hemos comentado el consumo sigue siendo seguro para la salud después de la fecha de consumo preferente. En ambos casos, es importante seguir las siguientes indicaciones:
– Almacenar a temperatura ambiente, en un lugar fresco y seco.
– Antes de consumir, chequear que la lata no presenta ningún tipo de golpe o abolladura. En el caso de los tarros, la tapa no debe estar abollada o inflada. Si fuera este el caso, se debe rechazar el producto.
– Una vez abierto el envase, se deben almacenar en el frigorífico, bien cubiertos con el líquido de cobertura y se deben consumir en un plazo de 4-5 días

En el caso de las anchoas, al tratarse de una semiconserva, la fecha de consumo preferente es de 9 meses. Tras esa fecha el consumo sigue siendo seguro, pero la anchoa va ganando salinidad a medida que van pasando los meses, por lo que puede ocurrir que sea demasiado salada. En cuanto a las indicaciones para su conservación, se deben almacenar siempre en frío, tanto se haya abierto la lata como después de empezar a consumirla. De no hacerlo el proceso de salinización se acelera.

Tanto en el caso de las conservas (bonito y atún) como las semiconservas (la anchoa), el envase indica claramente la fecha de consumo preferente, así como las indicaciones para su conservación.

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