¿Qué es el anisakis? Y qué hacer para eliminarlo

El anisakis es un parásito que se encuentra en todo tipo de pescados, cuya ingesta puede provocar efectos adversos en nuestra salud. Es habitual encontrarlo en pescados tan consumidos como la merluza o los boquerones, por lo que a menudo se detectan casos de anisakiasis en personas que han consumido estos pescados.

El anisakis es, sin embargo, muy fácil de evitar si seguimos algunas sencillas pautas. Y es que debemos perder el miedo a comer pescado por culpa de este parásito, ya que es un alimento muy beneficioso para la salud y que no puede faltar en nuestra dieta. Os explicamos cómo deshacernos del anisakis.

Anisakis que es pescado

El anisakis en el pescado

El anisakis es un parásito que suele encontrarse en mamíferos marinos como ballenas, focas o delfines, aunque las larvas del anisakis llegan a alcanzar a todo tipo de pescados, cefalópodos y crustáceos. Los humanos ingerimos las larvas a través de estos productos del mar, que pueden provocarnos trastornos digestivos o incluso el desarrollo de alergias.

En caso de infección, los síntomas más comunes son el dolor abdominal, vómitos, náuseas o diarrea. La parasitación por anisakis no va más allá de estos síntomas, ya que nuestro organismo se encarga de eliminarlo. Sin embargo, en algunas personas puede generar alergias, en cuyo caso les obliga a tomar medidas adicionales.

La mayor parte de casos de anisakiasis suelen producirse por no cocinar suficientemente el pescado, por su consumo en crudo (sushis, sashimis); así como por preparaciones caseras de pescado marinado, como los boquerones en vinagre.

¿Cómo eliminar el anisakis?

Para eliminar el anisakis debemos cocinar adecuadamente el pescado durante al menos 2 minutos a más de 60°C. Eso significa que dicha temperatura debe llegar hasta el centro del producto. El hervido, la fritura o el asado nos permiten deshacernos del anisakis sin correr ningún riesgo.

Anisakis pescado frito

En los casos en los que no vayamos a cocinar el pescado, es necesario congelarlo previamente durante al menos 5 días a menos de -20°C. Esto ocurre en los siguientes casos:

Congelar cinco dias

PESCADO CRUDO:
sushi, sashimi o carpaccio.

AHUMADOS

MARINADOS EN VINAGRE (ESCABECHE)

CEVICHES
u otros marinados

En caso de que vayamos a congelar el pescado, debemos asegurarnos de que nuestro congelador alcanza los -20°C, ya que de lo contrario no estaríamos inactivando el anisakis. Solo los electrodomésticos con tres estrellas (***) son capaces de alcanzar dicha temperatura.

En el caso de comprar el pescado congelado podemos consumirlo sin riesgos, ya que la industria aplica procesos de congelación más efectivas que las que conseguimos con un congelador en casa, sometiéndose en la mayoría de casos a procesos de ultracongelación.

¿Y qué ocurre con las conservas y semiconservas de pescado?

Las conservas y semiconservas de pescado tienen una garantía del 100% de estar libres de anisakis. La industria conservera es muy estricta en este ámbito y sigue escrupulosamente las normativas vigentes.

Se aplican distintos métodos en función de la conserva a elaborar, que como hemos comentado, puede tratarse de un tratamiento térmico o de la congelación:

Bonito del norte, atún, sardinas y otros


Atun sardina y mejillon


Las conservas de bonito del norte, atún claro, sardinas y otros pescados azules, así como los mariscos en conserva, son sometidos a procesos de esterilización en los que se llegan a alcanzar los 120°C de temperatura, eliminando totalmente el anisakis.

El proceso de esterilización es el que permite que un alimento fresco se convierta en conserva y mantenga intactas sus propiedades durante años. Gracias a ello se pueden elaborar conservas en aceite de oliva o al natural (con agua), ya que hasta su invención solo era posible conservar con hielo, vinagre o sal.
SABER MÁS SOBRE LA ESTERILIZACIÓN


Anchoas en salazón


anchoa


Las anchoas curadas en sal, al igual que el bacalao salado, se someten a un proceso de maduración durante la cual la anchoa alcanza la salinidad suficiente para inactivar el anisakis.
SABER MÁS SOBRE EL PROCESO DE ELABORACIÓN DE LA ANCHOA

Boquerones en vinagre

El poder del vinagre no es suficiente para eliminar el anisakis, por lo que el boquerón debe ser sometido a un proceso de congelación. Todas las preparaciones de boquerones en vinagre o en aceite que encontremos en el mercado aseguran un proceso de congelación adecuado.

Los boquerones en vinagre suponen, junto al pescado en crudo, la mayoría de los casos de anisakiasis, debido a la preparación de esta receta en los hogares. Se recomiendo consumir semiconserva de boquerón elaborada por empresas conserveras para tener el 100% de seguridad, ya que en el caso de las preparaciones caseras existe el riesgo de infección por anisakis.

Conservas en escabeche

En el caso de que se prepare un escabeche en casa, el pescado deberá someterse a un proceso de congelación previo, ya que de lo contrario podríamos correr el riesgo de infectarnos por anisakis.

Sin embargo, en el caso de las conservas en escabeche, éstas se someten a procesos de esterilización, lo cual elimina totalmente el anisakis.
SABER MÁS SOBRE EL ESCABECHE

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Bisfenol A en las conservas. ¿Debemos preocuparnos? ¿Hay conservas sin Bisfenol A?

El Bisphenol A está acaparando muchos titulares de medios de comunicación recientemente, debido a un estudio de la universidad de Granada que afirma que el 90% de los tiques de la compra contiene este compuesto. Según estos medios, el contacto continuado con el Bisphenol A podría ser dañino para la salud, afectando principalmente a profesiones como las cajeras de supermercado.

Además de los tickets, el BPA se encuentra en el recubrimiento interno de muchos envases de conservas. En nuestro caso, la mayoría de las conservas y semiconservas que comercializamos bajo la marca Arroyabe para el consumidor final están libres de BPA. Aún y todo, ¿qué es el Bisphenol A? ¿Y qué tienen de cierto las noticias que difunden algunos medios de comunicación?

¿Qué es el Bisfenol A?

El Bisphenol A es un compuesto químico que se utiliza para la fabricación de plásticos. Desde hace más de cinco décadas se pueden encontrar en el mercado productos que contienen BPA, como tuppers, biberones, tickets de la compra o latas para refrescos o alimentos.

El Bisfenol A no entraña ningún problema en sí, sino que es el contacto con los alimentos lo que está despertando cada vez mayor conciencia, ya que puede llegar al organismo de humanos y animales a través de estos alimentos.

¿Nos debe preocupar el Bisfenol A realmente?

Aunque algunos estudios científicos aseguran que el contacto continuado con el BPA puede provocar enfermedades cardiovasculares o problemas reproductivos, los distintos organismos sanitarios apuntan a que las cantidades actuales de Bisfenol A son tan mínimas que no entrañan riesgo alguno para la salud.

La propia Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), concluyó en 2015 que la exposición actual de BPA a través de la alimentación y otras fuentes es inferior a la dosis diaria tolerable, por lo que su preocupación para la salud es baja.

La única excepción en Europa es Francia, donde el Bisphenol A está totalmente prohibido desde 2015. En Canadá y en algunos estados de EEUU también está prohibido el uso de este componente.

El anuncio de la Comisión Europea sobre las medidas que podría tomar sobre este compuesto ha puesto en el punto de mira elementos tan habituales como los tickets de compra o los alimentos en conserva.

Conservas sin Bisphenol A

En Arroyabe, la mayoría de las conservas que fabricamos están libres de Bisphenol A, por lo que nos hemos adelantado a posibles restricciones futuras. Tanto las tapas que utilizamos para cerrar los frascos de cristal como las latas de aluminio tienen garantía BPA NI en el material empleado para su recubrimiento interno.

Por tanto, la totalidad de nuestras conservas en tarro están libres de BPA, así como todas nuestras latas dirigidas al consumidor final, inferiores a un kilo de peso. Los mismo ocurre con nuestras semiconservas de anchoa, donde todos los envases que utilizamos están exentos de Bisphenol A.

En definitiva, hoy por hoy existe un gran desconocimiento sobre el límite de la toxicidad del BPA, por lo que serán necesarias futuras investigaciones para determinar esos límites y si realmente el Bisphenol A es dañino para la salud. Mientras tanto, no deberíamos caer en titulares que poco ayudan a las preocupaciones que muchos consumidores tienen sobre su alimentación diaria.

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5 recetas rápidas y fáciles para una cena de navidad de lujo

Se acerca la navidad y con ella la necesidad de planificar el menú de Nochebuena y Nochevieja. Si eres de los que no tienen tiempo para platos elaborados, o simplemente quieres preparar algo que sea sencillo y económico, puedes tirar de despensa.  Las conservas son alimentos elaborados o semielaborados que te ahorrarán gran parte del tiempo que necesitas para la preparación de tus platos.

Además, conservas del Cantábrico como el bonito del norte, las anchoas del cantábrico o las gulas son productos gourmet que le darán ese toque exquisito al evento. Aqui tienes 5 recetas rápidas y fáciles para tu cena o comida de navidad de lujo:

 

1. Gulas al ajillo

Las angulas son uno de los platos más tradicionales de navidad. Sin embargo, su precio (que ronda los 650 euros el kilo) lo convierte en un lujo que la inmensa mayoría de las familias no nos podemos permitir. En su lugar se inventó el denominado «surimi», que no es más que una pasta que se obtiene de la mezcla de distintos pescados a la que se le da el sabor, la forma y el color de las angulas.

La preparación más popular de este producto son las gulas al ajillo, que consiste en calentar las gulas en una cazuelita de barro con ajo y guindilla. Sólo te llevará dos minutos, es muy barato y serás el anfitrión más querido con este plato típico de navidad. Os explicamos todos los trucos a tener en cuenta para que el plato os saga perfecto en esta receta de gulas al ajillo.

2. Anchoas del Cantábrico

Una ración de Anchoas del Cantábrico no puede faltar nunca en una cena o comida navideña. Si quieres que esta joya del cantábrico se convierta en la reina de tu cena o comida navideña, no te hace falta más que abrir una lata de anchoas de calidad y servirlas en un plato. Estas anchoas son algo más caras que las que consumimos de diario, pero su gran tamaño, carnosidad y exquisito sabor no dejará indiferente a nadie.

Los filetes de anchoa vienen cubiertos de aceite de oliva, por lo que no necesitarás añadir nada, aunque si lo prefieres se puede añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Lo más importante es sacar la lata del frigorífico una hora antes para que la anchoa no esté fría ni muy dura.
Recomendamos: la edición especial de anchoa Hansa (de 10-11 filetes); o la lata de 345 gr de anchoa (45 filetes), si sois muchos comensales.

3. Ensalada de ventresca

La ventresca de bonito del norte con pimientos asados es un entrante típico de navidad. En la base del plato se ponen pimientos asados y cocinados con ajo picado; a los que se les coloca encima la ventresca.

Nosotros proponemos un plato un poco más elaborado, aunque no por ello más complicado. Se trata de añadir patata asada, lechuga y anchoas a los ingredientes ya mencionados, y así tener una ensalada de ventresca para abrir el apetito de todos los comensales. La elaboración de este plato paso a paso en nuestra receta de ensalada de ventresa.

Ensalada de ventresca de bonito

4. Canapés y pintxos varios de bonito

No hay nada más típico en una cena o comida de navidad que unos entremeses, antes de proceder a los platos principales. El bonito del norte es un ingrediente ideal para elaborar pintxos, montaditos y canapés; que combina a la perfección con pimientos del piquillo, cebolleta, verduritas fritas, cebolla pochada, o simplemente una vinagreta.

Os sugerimos los siguientes entremeses con bonito (pinchar en cada link para ver más detalladamente): bonito con pimientos del piquillo, tomate relleno con bonito del norte, volovanes rellenos de bonito y anchoas y huevos rellenos de bonito y mayonesa.

5. Brocheta de pescado

Si necesitas algo express para rellenar algún hueco entre plato y plato, y que parezca que te lo has currado, te proponemos elaborar una brocheta con pescados del mar cantábrico. Sorprenderás a los comensales con una brocheta nada habitual y solo necesitaras un par de latas de conservas.

Para la elaboración de la brocheta simplemente alternamos tacos de bonito del norte, trozos de aguja y filetes de anchoa y los vamos introduciendo en un palillo largo. ¡Y ya está!

 

Kit Navideño

Para hacerlo todavía más fácil, hemos preparado este Kit Navideño para la elaboración de todas las recetas que os hemos sugerido:

Para 4 comensales:

2 tarros de Arroyabitos (receta 1)

1 lata de Hansa (receta 2)

1 lata RR80 (recetas 3 y 5)

2 latas de ventresca (receta 3)

1 tarro 450 gr. (receta 4)

1 lata agujas (receta 5)

TOTAL 49 EUROS (12,25 euros/comensal)

Puedes comprar el Kit en nuestra tienda online

Pack navideño de conservas

Y tú, ¿qué nos propones para estas navidades?

Diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente

Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. Parecen lo mismo, pero no lo son. Y es que aunque la mayoría de los consumidores considera que a partir de la fecha indicada en el envase no se debe consumir ese producto, en el caso de la fecha de consumo preferente sí que se puede consumir sin que eso suponga un riesgo para la salud. A continuación os explicamos por qué:

¿Fecha de caducidad o consumo preferente?

Fecha de caducidad VS. Fecha de consumo preferente

La fecha de caducidad indica cuándo un alimento deja de ser seguro para el consumo desde el punto de vista sanitario. A partir de esa fecha el producto no se debe ingerir. Se utiliza en productos muy perecederos como carnes, pescados, productos al vacío o pasteurizados.
La fecha de consumo preferente, por el contrario, indica hasta qué fecha el alimento mantiene intactas sus propiedades, siempre y cuando el envase no se haya abierto. A partir de esa fecha, el producto empieza a perder algunas de sus cualidades físicas, pero su consumo sigue siendo seguro. Se trata de productos como sopas, legumbres, aceite, productos desecados (pasta, arroz) y productos esterilizados (enlatados), como es el caso de las conservas.

Las conservas tienen fecha de consumo preferente, no caducidad

Las conservas se someten a un proceso de esterilización que consigue mantener intactas las propiedades de los alimentos durante años, sin necesidad de refrigeración. En el caso de nuestras conservas de bonito, atún o gulas (Arroyabitos), la fecha de consumo preferente va entre 4 y 6 años desde la fecha de producción, dependiendo del producto en cuestión. Se recomienda consumir las conservas dentro de la fecha estipulada, ya que se asegura que todos los nutritientes, como las proteínas, los ácidos grasos Omega 3, vitaminas y otros minerales propios del pescado azul; aunque como hemos comentado el consumo sigue siendo seguro para la salud después de la fecha de consumo preferente. En ambos casos, es importante seguir las siguientes indicaciones:
– Almacenar a temperatura ambiente, en un lugar fresco y seco.
– Antes de consumir, chequear que la lata no presenta ningún tipo de golpe o abolladura. En el caso de los tarros, la tapa no debe estar abollada o inflada. Si fuera este el caso, se debe rechazar el producto.
– Una vez abierto el envase, se deben almacenar en el frigorífico, bien cubiertos con el líquido de cobertura y se deben consumir en un plazo de 4-5 días

En el caso de las anchoas, al tratarse de una semiconserva, la fecha de consumo preferente es de 9 meses. Tras esa fecha el consumo sigue siendo seguro, pero la anchoa va ganando salinidad a medida que van pasando los meses, por lo que puede ocurrir que sea demasiado salada. En cuanto a las indicaciones para su conservación, se deben almacenar siempre en frío, tanto se haya abierto la lata como después de empezar a consumirla. De no hacerlo el proceso de salinización se acelera.

Tanto en el caso de las conservas (bonito y atún) como las semiconservas (la anchoa), el envase indica claramente la fecha de consumo preferente, así como las indicaciones para su conservación.

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¿Tiene mercurio el atún en conserva?

El contenido de mercurio en el atún, las sardinas y otras especies de pescado es fuente de preocupación para algunas personas, sobre todo en periodo de embarazo y lactancia, ya que puede afectar al desarrollo del bebé.

Sin embargo, diferentes estudios han demostrado que el contenido es tan insignificante en la mayoría de los casos que deberíamos ingerir altas cantidades de conservas de pescado para que suponga un riesgo para la salud. ¿Pero cuáles son las especies con mayor contenido de mercurio y qué cantidad se recomienda consumir? Aclaramos todas las dudas en este artículo.

¿Tiene mercurio el atún en conserva?

¿Hay mercurio en todas las conservas de pescado azul?

El mercurio es un elemento que se encuentra de forma natural el el medio ambiente, tanto en el aire como en el agua. En el caso del pescado, durante su vida los peces absorben el mercurio del propio agua de mar, elementos marinos  y de alimentarse de otros peces. Este mercurio penetra en la proteína de sus músculos y es muy difícil de eliminar, por lo que las personas lo ingerimos al consumir pescado.

Sin embargo, el contenido de mercurio en cada especie de pescado azul es distinto. Mientras el atún o la caballa se encuentran entre las especies con mayor grado de mercurio, la anchoa y la sardina tienen un contenido bajo, por lo que se pueden consumir sin límite alguno. Por su parte, el bonito se encuentra entre las especies de contenido moderado, por lo que su consumo habitual tampoco supone un riesgo para la salud.

 CONTENIDO DE MERCURIO EN PESCADOS Y MARISCOS (Fuente: OCU)
 Contenido bajo (menos de 0,09 ppm)  Contenido moderado (entre 0,09 y 0,29 ppm)  Contenido elevado (más de 0,3 ppm)
Anchoa Bonito del Norte Atún
Sardina  Carpa  Mero
 Salmón  Bacalao  Caballa
 Pescado blanco  Halibut  Pez espada
 Rodaballo  Langosta
 Merluza  Rape
 Lenguado  Raya
Chipirón Lubina
 Ostra
 Vieira
Almeja
Calamar

Aunque el atún se encuentra entre las especies con mayor grado de mercurio, diversos estudios han demostrado que un consumo equilibrado de conservas de esta especie no suponen un riesgo para la salud. Esto unido a que en las conservas de bonito, anchoas o sardinas el contenido es mucho menor, el mercurio no es un impedimento para beneficiarse de todas las propiedades de las conservas de pescado azul, como son proteínas de alta calidad y los ácidos grasos Omega-3. Pero, ¿por qué algunas especies tienen más mercurio que otras?

Mercurio en el atún: dos factores a tener en cuenta

El riesgo de mercurio para nuestro organismo depende de dos factores: de la cantidad de pescado que consumamos y los niveles de mercurio que contenga cada pieza de pescado ingerido.

En el primer caso, no se recomienda superar una ingesta semanal de 4 µg (microgramos de mercurio inorgánico) por kilo de peso corporal, según La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA). Esto equivale a 240 µg de mercurio máximo a la semana en una persona de 60 kilos. Según un estudio de la OCU, una lata de 52gr. de atún tiene de media 24 µg de mercurio, por lo que el límite de esta persona de 60 kilos estaría en 10 latas de atún semanales, cantidad que está por encima del consumo recomendado.

En cuanto al segundo factor, la cantidad de mercurio que contiene el pescado depende a su vez de los años que tenga, ya que la cantidad de mercurio de cada ejemplar es proporcional a su tamaño . El Atún Claro Yellowfin (Thunnus Albacares) tiene una esperanza de vida media de 8 años y puede llegar a pesar 200 kilos.

En el caso de Arroyabe, trabajamos con piezas de atún yellowfin de 20-22 kilos, por lo que el contenido de mercurio es considerablemente inferior.

El mercurio en el bonito del norte y la anchoa

En el caso del Bonito del Norte en conserva, las piezas que se capturan en el cantábrico rara vez sobrepasan los 30 kilos. A eso hay que añadir que las piezas de mayor tamaño que se trabajan en Arroyabe rondan los 12 kilos. Por tanto, si se ha demostrado que el contenido de mercurio de las conservas de pescado es muy bajo, en nuestro caso la probabilidad de mercurio es mucho menor al tratarse de piezas jóvenes y haber absorbido menos mercurio a lo largo de su vida.

Tal como hemos comentado, la sardina y la anchoa son peces de pequeño tamaño y están clasificadas como especies de contenido bajo de mercurio. Por ello, no existen restricciones para su consumo y el riesgo de mercurio es ínfimo.

Teniendo estas recomendaciones en cuenta, ¿el consumo de qué conservas podrías aumentar en tu dieta? ¿Deberías disminuir alguna debido al alto consumo?

Fuente: Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) –  https://www.ocu.org/alimentacion/alimentos/noticias/dejar-comer-pescado-por-mercurio

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¿Es saludable consumir conservas?

Consumir alimentos en conserva es una opción muy socorrida en los casos en los que no tengamos tiempo o simplemente no nos guste cocinar. Por ello muchas veces echamos mano de ellas, aunque creamos que no es lo más saludable. Pero, ¿realmente es malo consumir conservas? Y es que existe la creencia de que los alimentos conservados en lata o frasco son menos saludables que los alimentos consumidos en fresco.

¿Es saludable consumir conservas?

Comer conservas no es malo

Nada más lejos de la realidad. Las conservas reciben un tratamiento térmico que hacen que la mayoría de las propiedades del alimento se mantengan intactas. En el caso de las conservas de pescado hablamos de las proteínas, los ácidos grasos (Omega 3), vitaminas y otros minerales propios del pescado azul. Es más, al añadir otros ingredientes, como es el líquido de cobertura, algunos valores nutricionales de las conservas son superiores que si ingerimos ese alimento en fresco.

En las conservas de pescado, el ejemplo más claro es el contenido de ácidos grasos. Al añadir aceite de oliva, los niveles de Omega 3 (conocidos como “grasa buena”) son más abundantes, lo cual es muy beneficioso para controlar los niveles de colesterol. Por el contrario, las conservas en aceite de oliva tienen más calorías que el pescado fresco, por lo que se recomienda que las personas que deben cuidar su peso consuman conservas al natural, que tienen agua como líquido de cobertura.

También aumenta el nivel de minerales, sobre todo los niveles de sodio. Esto se debe a que a las conservas se les añade sal en su proceso de elaboración. Por esta razón, muchas personas con hipertensión no pueden consumir conservas de pescado tradicionales, aunque por ello existen conservas bajas en sal.

las conservas son saludables

Otro de los aspectos que preocupan a los consumidores es la seguridad alimentaria de las conservas. Los alimentos que contienen las conservas han tenido un proceso de esterilizado que permite consumirlos durante un largo período de tiempo sin necesidad de refrigeración y sin alterar sus propiedades. Los envases que los contienen (latas o tarros de cristal) son igualmente esterilizados y herméticamente cerrados, por lo que la seguridad alimentaria de las conservas está asegurada.

En definitiva, podemos decir que consumir conservas no es ni bueno ni malo, es una opción tan saludable como el consumo en fresco. Lo importante es tener una alimentación equilibrada en la que combinemos el consumo de éstas con el de alimentos frescos.

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